PRENSA

 Un reto, un mirlo y 12 Estudías

Darío Moreira y Clara Aparicio-12 Estudías
Darío Moreira con su compañera, Clara Aparicio Santiago.
Foto G. Fuertes.
 

En diciembre de 2017, Darío Moreira se propuso un reto. Hacía unos meses había presentado su disco ‘Oriri’, y un día cayó en la cuenta de que se iba a acabar el año y aún no había podido componer nada. Necesitaba ponerse en marcha, auto motivarse. Faltaba aproximadamente medio mes para que llegara el 2018. Y lo vio claro: haría, en doce días, doce temas.

Aquello venía de atrás, claro, como todo en su arte, en su vida. ‘Oriri’ había nacido en un proceso de muchos años, para recuperarse de una rotura en un brazo. Aquello le hizo crear un sonido con técnicas nuevas. Técnicas propias, a veces, o recuperadas, adaptaciones de otras antiguas que le facilitaban y acercaban a los instrumentos del Mediterráneo, de América, de todo el mundo. Y en ese proceso, también le fue surgiendo la idea de plasmar en un libro, de forma didáctica, todos esos hallazgos, esos encuentros con técnicas antiguas.

Guillermo Fuertes. La Voz de Almería  24/06/2019

 

Darío Moreira. El compositor ante el silencio 

La idea de grabar un disco de guitarra sola surge con el objetivo de dar a conocer la figura del compositor y su papel en el tiempo que le ha tocado vivir. El encuentro con el maestro Carlo Domeniconi, en el marco del Festival Andrés Segovia de Madrid, fue determinante para que, unos años más tarde, en la XXV edición del Festival, se estrenara “Madera Santa”, composición para Guitarra Cello y Orquesta de Cuerdas.

La obra de Domeniconi constituye un incentivo para continuar un camino que Darío Moreira ha seguido desde sus épocas de estudiante, la inquietud de expresar en composiciones su amor por las culturas musicales del mundo.

El acercamiento a otras culturas, teniendo como vehículo a la guitarra, comienza en Galicia, donde realiza sus estudios musicales y desarrolla una brillante carrera profesional, dentro de la música tradicional. La influencia de otros instrumentos de la familia de la cuerda, en este contexto, viene de la mano del violín del maestro Florencio, o Cego dos Vilares, que conoce a finales de los años 80 gracias a las grabaciones y transcripciones de la musicóloga Dorothy Shubart y el filólogo Antón Santamarina. La manera personal de tañer el violín y de cantar de Florencio, le lleva a imaginar una manera propia de tocar la guitarra dentro del folklore gallego, vinculada a la música tradicional, tal y como sucedía en la guitarra flamenca.

El Concierto de Guitarra Creativa ORIRI propone una vuelta a los orígenes de la guitarra con un lenguaje más afín al laúd renacentista o la vihuela. Parte del desarrollo de una técnica antigua, cuyo uso se menciona en diferentes fuentes históricas del siglo XVI, como Luis de Milán, Alonso Mudarra o Miguel de Fuenllana, entre otros. Estos autores no dan detalles de su ejecución, tal vez por ello, está técnica no se enseña todavía dentro del academicismo, sin embargo, actualmente existen múltiples referencias en tradiciones musicales primitivas como las culturas afro, indígena y gitana y también en otras populares y académicas como el flamenco, el jazz y la música clásica de distintas latitudes. A lo largo del programa del concierto, el compositor se convierte en un escultor de silencios, que aporta una nueva luz al sonido de la guitarra, alejándose de las formas musicales convencionales, para encontrar su propia voz.

Clara Aparicio Santiago. Boletín de Clásica 2. Revista de Ópera y Música Clásica. 21/09/2017
 
 

La creatividad pura de Darío Moreira

foto Voz de Almeria
Foto G. Fuertes.
 

Mi sentimiento es el de haberme criado en una familia mestiza”, dice Darío Moreira. “Padre gallego, abuelo portugués, madre argentina…”, su mirada se va un momento al mar. “Y también está el hecho de que me trajeran de niño desde Buenos Aires a un pueblo de Galicia. Eso genera una explosión vivencial en la que confluyen culturas muy arraigadas, que se mezclan, pero también a veces chocan…”. Ese, afirma, ha sido su caldo de cultivo, y le ha dado esa curiosidad por acercarse a las distintas culturas del mundo.

“Siempre he sentido esa empatía, ese “a ver ¿de dónde eres, qué me puedes ofrecer?, y ¿qué te puedo dar?”. “Desde niño”.

Guillermo Fuertes. La voz de Almería. 05/06/2017
 
 

“Oriri”. Darío Moreira

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Portada CD ORIRI
Foto Jaime Massieu.
Diseño Clara Aparicio.
 

Así que hoy nos encontramos con que la búsqueda de Darío ha llegado a su primera estación. Ha visto la luz “Oriri”, su disco de debut. Diez composiciones propias, que no son, queda dicho, las primeras del gallego, agrupadas en un trabajo que resulta asombrosamente cautivador y atractivo. Tanto para el oyente como para el guitarrista. Para este último, porque va a advertirle de técnicas, texturas y tensiones que seguramente desconocía.

La guitarra clásica española adquiere a lo largo del disco roles inexplorados con anterioridad.

Otros sí sondeados, pero ninguno de ellos con tanto éxito como aquí. Y decimos la guitarra clásica española, que no sus antecedentes (laúdes, vihuelas, cordófonos de origen africano…) Darío recupera todas esas técnicas y soluciones y las pone al servicio de esta evolución instrumental que es nuestra guitarra.

Pablo San Nicasio Ramos;  Chalaura, la web del flamenco y la copla. 17/01/2017
 
 

Los Premios Círculo distinguen a vecinos de Porriño por su trayectoria profesional

Reconocer públicamente la trayectoria y el trabajo de personas y colectivos del pueblo que destacan por su labor, constancia y superación en distintos ámbitos es el objetivo de los Premios Círculo que, como cada mes de julio, se celebran en la villa del Louro.

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En el apartado de la música Darío Moreira es el elegido este año por el Círculo. Nacido en Buenos aires, en el seno de una familia de emigrantes que en 1964 vuelve a Galicia para asentarse en Porriño cuando él tenía tan sólo dos años. Es aquí donde la guitarra se convierte en embajadora de la vida social de este músico y donde se acerca a los rudimentos del flamenco con la comunidad gitana y participa en la formación de diferentes grupos de música popular.

Cofundador del grupo Na Lúa, Darío es pionero en el acercamiento de la música tradicional gallega a las músicas del mundo y todo un referente en guitarra creativa.

Faro de Vigo. 03/11/2013  
Foto Urkiza Studio.
 

Concepto de Guitarra de Darío Moreira

El concepto de guitarra que maneja Darío Moreira entronca con el futuro que se le debe prometer a este instrumento. Una idea basada en el estudio riguroso de cada partitura y su interpretación, el análisis de nuestro folclore, la búsqueda de los puntos comunes entre la música “culta” y la “popular” y la puesta en práctica de soluciones técnicas verdaderamente adecuadas a la guitarra y los intérpretes de hoy. El no renunciar a ello es lo que un día le debe poner en su sitio como compositor y como intérprete. Por ese camino va.

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Darío Moreira con Pablo San Nicasio y Vicente Amigo.
 

Desde que le conocí e intercambié ideas con él por primera vez, allá en Torrelodones (Madrid) en un otoño de 2007 y a la salida de un concierto de Vicente Amigo, tuve conciencia de saber con alegría que era uno de los músicos valiosos con poder para, ojalá, terminar de una vez con esa idea retrógrada que todavía rige a la guitarra. Se trata de que prime el conservacionismo del patrimonio de la sonanta, no el conservadurismo de unos esquemas sin futuro. Darío, fruto del azar de su vida, había reciclado sus conocimientos en favor de una vuelta a los orígenes de la guitarra antigua, aquella de los tiempos cuando un guitarrista no tenía sellos y sólo tocaba, eso sí, con la máxima solvencia. Todo ello canalizado a su obra compositiva. Piezas que, por ejemplo con mi dúo de guitarras, he tenido la suerte de conocer e interpretar. Representan la diferencia entre tocar y vivir, o defenderse de unas notas puestas con más intuición que conocimiento. Entre que algo pueda salir o no, a que salga casi sin esfuerzo porque no hay remedio de que la idea grite a los cuatro vientos. La música de Darío va como la seda para las manos y hasta una concurrencia analfabeta en lo musical encuentra raíces familiares en una estética que tampoco renuncia a la vanguardia.

Darío Moreira tiene el futuro de la guitarra por delante, para devolverla a unos tiempos que sólo gente como él sabe que existieron.

Pablo Sannicasio Ramos. 10/09/2013
 
 

Darío Moreira en el marco de la Complutense de Madrid

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Darío Moreira con Maria Rosa Calvo Manzano.
Foto Ángeles Filgueira.
 

Conocí a Darío Manuel González Moreira en el marco de la Complutense de Madrid. Asistía con su alter ego, a uno de mis cursos de Técnicas ARLU. Mis discípulos en esos cursos eran muy variopintos. Quiero decir, que no todos eran músicos, como podría esperarse dada mi condición de música profesional. Pero también es cierto que el contenido de mis cursos era bueno, y es, más una filosofía de vida sana de cuerpo y alma, que una teoría para músicos. Por lo que desde la Complutense estaba dirigida a cualquier tipo de estudiante y profesionales jóvenes.

Digo profesionales jóvenes porque es la época en la que el ser está más abierto y dispuesto a recibir cualquier tipo de información. Así que en la Complutense se amalgamaban músicos con matemáticos, físicos, historiadores, filósofos… De todo tenía en aquellas preciosas clases que duraron más de una década. Duraron hasta que en mi propio centro, el RCSM de Madrid, adoptó la asignatura para su currículo superior de materias optativas.

Volviendo a Darío. En uno de los descansos de media mañana de aquellas jornadas monográficas, pues el curso era intensivo, se me acercó Darío Manuel con Clara, su compañera del alma. Se les veía muy interesados por todo lo que yo exponía y explicaba. Cambiamos pareceres sobre las materias que había impartido en aquella mañana. Y hablando de tantas y tantas cosas como hubo lugar en sucesivos descansos y finales de clase, salió el tema de la composición que Darío profesaba, y su relación con mi carrera profesional como artista práctica del arpa. Y creo que fue ahí donde surgió la chispa que encendió el corazón del joven compositor para plasmar sus sensibilidades en pentagramas destinados al arpa. No tardó en componer su primera obra para arpa. Darío parece que se muestra mucho más cómodo escribiendo para música de cámara que para un instrumento en solitario. Me sorprendió con Danzas para la paz. Obra para flauta y trío de cuerda. El título de la obra no puede estar más en consonancia con la música. Pero ya no solo de esta música, sino lo que emana de Darío. La esencia de su espíritu es pacífica, serena. Llena de paz. Cuando Darío habla sus palabras se alimentan de un ritmo cadencioso, lento y expresivo. Y así es su música. Es como si una ráfaga de aire calmado acariciara el espíritu. El arpa y la flauta se prestan maravillosamente para engarzar la paz que emana del espíritu de Darío. Una especial dulzura armoniza todas las cadencias cordales que se trenzan con la melodía expresada por la flauta. Y me gustó tanto su primera obra escrita para mí y mi querido instrumento, que además, de estrenarla, la editamos y grabamos en el doble soporte de Editoriales ARLU (música impresa y cd). La frescura que irradia la música desenfadada, pacífica, serenamente expresiva y eminentemente musical de Darío, me animó a solicitar de él que enriqueciera el catálogo Ludoviquiano. Así pues, le solicité una pieza que, aunque no rememorara la Fantasía de Ludovico del Compositor renacentista, Mudarra, obra para Darío tan familiar y cercana por ser guitarrista de profesión, y digo, que aunque no la rememorara ni en título ni en contenido, hubiera, al menos, alguna alusión al tema, aunque fuera mínima. Y así llegó a mis manos para su análisis y beneplácito, su Fantasía del Nuevo Mundo. En esta nueva ocasión su escritura era para arpa, flauta y cuarteto de cuerda. Iba engrosando la paleta instrumental. De nuevo me sorprendió su belleza. Eran como fragancias musicales de ida y vuelta. Como si los aires musicales españoles hubieran llegado a las nuevas tierras, y se hubieran empapado de ritmos, efectos y colores caribeños o sureños, y mestizándose, retornaran a la orilla primigenia. Darío titula a los tres movimientos en los que articula esta obra: Agua, Aire y Tierra. Agua y aire, sí, como elementos etéreos, cristalinos, transparentes. Y tierra para asentar las armonías que el viento dulce, la suave brisa llena el ambiente de evocaciones poéticas.

Así trama sus obras Darío: preciosamente, musicalmente sensibles, artísticas. Una urdimbre se atrapa al telar que Darío teje con elementos muy simples, yo me atrevería a denominarlos, como de muy naturales: una armonía casi transparente. Pero con ello consigue un resultado musical altamente artístico, que emociona y conmueve por la profundidad emotiva de sus melodías.

Confío en que Darío, que ha contribuido de forma tan decisiva a mi viejo, pero constante, empeño de actualizar la literatura de arpa, siga con este filón de sabiduría e inspiración para que no se frene aquí su aportación al engrandecimiento del repertorio arpístico.

Doctora Profesora María Rosa Calvo-Manzano. 17/08/2013